En este marco, la mujer de 36 años pasó por varias provincias del país donde desarrolló sus servicios y recalcó que “fue muy interesante ampliar el conocimiento de todas las escuelas que enseñan la disciplina del mar en el país. Aprendí mucho sobre las costumbres y valores navales e incluso protocolares».
De esta manera, antes de llegar a su actual destino, Rocío fue destinada a la Secretaría General de la Armada en el Departamento de Asuntos Jurídicos, donde se involucró en temáticas actuales y de auge contemporáneo como la Ley Micaela y leyes sobre Violencia de Género.
Actualmente, realiza sus labores en la oficina de Asuntos Legales de la Escuela de Suboficiales de la Armada (Essa) con un equipo compuesto por una abogada civil, una suboficial encargada y una marinero estudiante de abogacía. «El trabajo cotidiano en la Armada es dinámico y muy enriquecedor”, dijo.
Por otro lado, comentó que también ha realizado embarcos cortos a bordo de las unidades de superficie de la Armada, y expresó la importancia que tiene para ella ese trabajo «aunque uno no realice todas las actividades que se hacen en la Armada, está bueno que exista la posibilidad de hacerlo, cada experiencia es única».
Asimismo, respecto a su fututo, la correntina que extraña y que visita su provincia en cada licencia reveló que «mí sueño es poder participar representando al país en alguna Misión de Paz de las Naciones Unidas”.
Por último, aseguró que para ella «la Armada es responsabilidad y compromiso; un desafío constante. Lo mejor que me ha brindado es la gente que la compone; los excelentes equipos de trabajo en los que he estado; el trabajo impecable a pesar de lo impredecible del día; el sentirme siempre apoyada y acompañada en cada destino; las experiencias vividas y lo que aún falta recorrer. No me imagino en otro lugar”.

