En el monasterio San José, que las carmelitas descalzas tienen en la ciudad de Reconquista, Santa Fe, hizo su profesión de votos solemnes y perpetuos la hermana Margot de Cristo OCD. Una joven oriunda de la ciudad de Goya, que perteneció al Movimiento Juvenil Mar Adentro de la Diócesis de Goya. Presidió la misa monseñor Ángel José Macín, obispo de Reconquista y fueron invitados sacerdotes, comunidades religiosas y laicos.
Margot de Cristo (Silvero) inició su camino de amistad con Jesús, teniendo un fuerte compromiso pastoral, perteneciendo al Movimiento Juvenil Mar adentro, que anima el presbítero Ariel Giménez. Con ese grupo misionero la Diócesis de Reconquista conoció el Carmelo.
Después de 8 años de formación hizo su consagración definitiva y al igual que Santa Teresita sigue caminando desde y con la oración. En el día de Santa Teresita del Niño Jesús, el 1 de Octubre se realizó su consagración definitiva a Dios.
El obispo Adolfo Ramón Canecin, expresó su profunda gratitud al Señor por el acontecimiento, al ser consagrada una joven oriunda de la ciudad de Goya. Una nutrida delegación de esta diócesis acompañadas por los presbíteros Ariel Giménez y Pedro Pablo Ojeda, participaron de la celebración solemne.
“Con gozo comparto con ustedes este tiempo de gracia especial en mi vida” expresó la hermana Margot al dar su testimonio.
“Me llamo Margot Silvero, oriunda de la ciudad de Goya, nací en una familia muy sencilla pero con profundos valores de respeto, solidaridad y amor, que nos inculcaron mis padres a mis hermanos y a mi” dijo.
Recordó su infancia señalando “mis primeros pasitos en esta nuestra gran familia la iglesia se fueron dando en la comunidad de San Ramón, gracias a la fe transmitida por mi madre”. “Ya de joven –continuo- forme parte de distintos grupos juveniles: jóvenes de la comunidad de San Ramón, Mar Adentro en la comunidad de La Catedral, más tarde pasamos a la Parroquia San José Obrero, muy corto tiempo en el grupo juvenil Galilea(Catedral)”.
“En todo ese paso viví la hermosa experiencia de la vida comunitaria” al que definió como «mi pequeño Cenáculo».
Relato que era “una chica de barrio, que estudiaba, trabajaba, soñaba con formar una familia., con amigos que compartíamos salidas, mateadas, risas y cantos, retiros, misiones y también momentos difíciles”.
“Mi vocación se fue dando en esos lugares diarios a donde el Señor nos va poniendo. Pero fui sintiendo con más fuerza el llamado interior a través de los días de misión de verano, donde un grupo de chicos ofrecemos nuestras vacaciones para compartir la Palabra de Dios, las alegrías, las esperanzas a través de tantas historias y rostros de los hermanos, que con su misma presencia salíamos recibiendo más de lo que dábamos, esos días eran el «combustible del año para nosotros» expresó la hermana Margot.
Remarcó que en su experiencia de misión sintió que allí el Señor se fue mostrando más, e invitando a vivir una experiencia más íntima con Él. A través de inquietudes, luchas y abandono, se fue dando ese Fiat de María en mi interior, con la confianza de que Dios sabe mejor lo que es para nosotros, por qué El nos formó y ya pensó desde toda la eternidad para lo que fuimos creados”.
“Actualmente vivo en Reconquista en una pequeña comunidad de cuatros hermanas Carmelitas Descalzas, en el monasterio San José; donde compartimos este mismo llamado a vivir más en intimidad con Dios en obsequio de Jesucristo, a traves de la vida contemplativa, misionando desde la oración en el corazón mismo de la iglesia, en ese pequeño si nuestro de todos los días, apoyadas en su SI” relato la monja carmelita.
Invitó a los jóvenes a “mirar lo único necesario, a través de las alegrías y las adversidades: a mirar solo al Amor, Dios es Amor y en El se encuentra nuestra verdad, nuestra fortaleza, nuestra alegría y nuestra paz”.
“Agradezco a toda la diócesis de Goya, por su compañía y oración. Y también a mi actual diócesis de Reconquista donde vivo mi consagración, uno en mi oración estas dos diócesis, con el deseo de que la iglesia sea una” concluyo la carmelita.-

