Monseñor Faifer calificó la realidad actual de las familias como «pesada y angustiante», pero exhortó a la comunidad a no perder la esperanza: «Sepan que no están solos porque el Señor está siempre ‘Dios con nosotros’; y los acompañan los hermanos de la querida ciudad de Goya».
Citando al Apóstol Pablo en su carta a los Gálatas, el obispo emérito recordó que la fe cristiana debe traducirse en acciones concretas de ayuda mutua: «Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la ley de Cristo (Gal. 6,2). La Ley de Cristo que es el amor fraterno y solidario: ‘La fe que obra por medio del amor’ (Gal. 5,6)».
Aseguró sus plegarias para que surjan posibilidades de asistencia y recordó la presencia constante de la Virgen María en los momentos de mayor dificultad, señalando que «la Madre de Jesús siempre está junto a la cruz de los hermanos de su Hijo».
Con un «fuerte abrazo» y su bendición apostólica, monseñor Faifer reafirmó su compromiso de pastor con la comunidad de Goya.-

