Solamente se identificó como “José” para resguardar su identidad, pero es uno de los damnificados por Generación Zoe en Goya, la empresa de Leonardo Cositorto, que ayer Martes llegó a la Argentina extraditado desde República Dominicana. Era ex empleado de la firma tabacalera que dejó de funcionar en Goya e invirtió lo que cobró de la indemnización cuando quedó sin trabajo.
La llegada de Cositorto a la Argentina generó expectativas en los damnificados por el avance de la causa por estafas e, inclusive, un allanamiento en la localidad de Goya. Uno de los perjudicados habló cómo le impactó la noticia y afirmó que tiene expectativas por recuperar el dinero perdido.
“Para mí, no hay dudas de que son estafadores”, recordó “José” sobre el mencionado y los hermanos Medina y Camelino, quienes se encuentran detenidos en la segunda Ciudad de la Provincia. Comentó que, a mediados del año pasado, después de haber sido indemnizado por la empresa Massalin Particulares (que cesó sus operaciones en Goya), recibió la propuesta de invertir.
“Era un negocio que parecía atractivo por la rentabilidad que ofrecía”, recordó y apuntó que la inversión inicial para entrar al fideicomiso era de 1.000 dólares. Participó de una charla que encabezó el mismo Cositorto en septiembre e ingresó al esquema que otorgaba ganancias sospechosamente atractivas.
“José” relató que alcanzó a retirar ganancias durante cinco meses, hasta que la “empresa” dejó de pagar a los aportantes. Explicó que lo que le dijeron era que “estaba en una billetera virtual, pero entramos a través de una App, donde podíamos ver la plata, pero no moverla”. La oferta más tentadora era mantener el dinero invertido “circulando” en el sistema porque los intereses iban a ser más altos que si eran retirados, además de que en caso de salir “se podía hacer recién al año y con la mitad del capital inicial”.
“En febrero se empezó a hablar de lo que pasaba con Cositorto y muchos querían recuperar su capital, pero ellos no querían devolver”, recordó y agregó que la propuesta era que se descuente la comisión del capital propio de los aportantes, lo que fue rechazado por los damnificados. “Nos pidieron que no retiremos el dinero durante dos o tres meses y lo sigamos invirtiendo para tener ganancias”, recordó.
El entrevistado contó que se sospecha que en Goya fueron alrededor de 300 los damnificados, pero solamente 70 personas se presentaron ante la justicia. “Siempre hay esperanzas de recuperar algo”, relató y pidió “que la gente que falta denunciar, no tenga miedo de hacerlo”.

