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EL TESTIMONIO DE UN GOYANO RECEPTOR DE UN ORGANO: “EN AGRADECIMIENTO AL DONANTE PROMETI CUIDAR BIEN MI NUEVO RIÑON”

El goyano Pablo Monje debió ser transplantado dos veces, de un riñón, desde joven. Luego del primer transplante sufrió el rechazo y debió volver a diálisis. Nuevamente tuvo la gracia de recibir un riñon. Pablo comentó su experiencia  y el sentido mensaje a los potenciales donantes.
Un vecino, Pablo Monje, quien recibió una donación de riñón reflexionó sobre la importancia de la práctica, fundamental para la prolongación de la vida de miles de pacientes.
En declaraciones al programa “Abran cancha” que se emite por FM Norte, Pablo Monje relató: “A los 25 años recibí el primer trasplante. Me donó mi hermana. Estuve 1 año en tratamiento alternativo que te permite vivir, aunque no es lo mejor. Tuve un problema de rechazo. Volví a diálisis cuatro años y gracias a Dios hace tres meses recibí otro trasplante. Estoy viviendo de vuelta. Asi que yo aconsejo a la gente que se hagan donantes. Porque a los órganos no los llevamos cuando morimos y podemos salvar muchas vidas”,.
Pablo valoró la importancia del apoyo de la familia y de los amigos porque “es muy duro para todos, uno no puede planear nada porque se depende de una máquina y de sentarse las cuatro horas para limpieza en la diálisis. Con respecto a los donantes, no me puedo poner en el lugar de la persona que pierde a alguien querido. Es doloroso, pero el dolor de ellos se convierte en alegría de otros si dona un órgano. Pero lo únicoque digo a la gente es que se hagan controles, cada seis meses o dos veces por año. Que se controlen la presión, que traten de comer sano. La insuficiencia renal es una enfermedad silenciosa. Yo me entere cuando estaba perdido mi riñón, no se siente nada”, dijo
LA DIALISIS
“La diálisis, en realidad, es una opción de vida. Es la diálisis o morirte. No hay otra. Más allá de lo que implica el estar sentado en esa máquina. Yo veo gente adulta mayor y  también a jóvenes en diálisis. Veo a chicos queson demasiado jóvenes y me da mucha pena porque es muy doloroso el tratamiento. Hay personas que están mal. Yo siempre salí bien de diálisis y me iba a trabajar”.
UNA PROMESA
 “El donante que me dio el riñón es un angel y le prometí que lo iba a cuidar a ese riñón como mío en agradecimiento a esa persona y ahora soy consciente de lo que me puede pasar. Me cuido. Solamente tomoagua, sigo una dieta, por un tiempo. La medicación es de por vida, son inmuno supresores. Pero tener un órgano es nacer de nuevo, no depender de una máquina”, destacó.