Me llamo LUCIA TERESITA MACÍAS, tengo 64 años y escribo esta Carta Abierta, en mi carácter de Afiliada PAMI -Goya-para dar a conocer la experiencia vivida. Mi médica de cabecera es hasta hoy, la Dra. Patricia Sulzinsky, en la «Clínica de la Mujer y El Niño». También es la Dra. PAMI de mi esposo.
Como cada mes, los afiliados dejamos en un box de la Clínica la solicitud para digitalizar la receta correspondiente a los medicamentos del mes, cuyo listado se escribe detalladamente y va en un sobre. En el caso de esta Dra.es ella misma quien se ocupa de hacer esas recetas digitales. Cada afiliado tiene una fecha que se repite cada mes para efectuar la digitalización e impacto en el sistema de la farmacia donde el afiliado retira los medicamentos. En nuestro caso el día 2 de cada mes, y buscando respetar siempre esa fecha dejamos con suficiente antelación dicho sobre en el box. Lo hice el día lunes 29 de mayo del cte. año y hasta esta mañana, no se había confeccionado la receta, por lo cual fui a Consultorio de la Dra. en la Clínica.
Sabía que la Dra. Sulzinsky estaba de viaje. Lo había escuchado de casualidad, en pasillos de la Clínica, los días anteriores al 2 de junio cuando fui a preguntar si ya se había hecho la receta. Decían que retomaba hoy, su atención en consultorio.
Con idéntico problema, estaban todos aquellos que esperaban una respuesta. Algunos esperaban la confección de su receta desde el 18 de mayo, entiéndase estaban sin tomar su medicamento desde entonces, o en el mejor de los casos habrían podido comprar si tenían la suerte de disponer unos pesos para hacerlo. También había reclamos no solo por recetas, sino por falta de atención de la Dra. en esos días, sin reemplazo.
¿Es que la Dra. se fue de viaje sin dejar secretaria alguna que confeccione las recetas? Nos preguntábamos… Nunca hubo un cartel que avise ausencia de atención, nunca hubo cartel o aviso de que, durante su ausencia por viaje, sus pacientes debíamos hacer otra tramitación para obtener la receta, tal vez otro sitio dentro de la misma Clínica. Habíamos procedido como siempre, confiados en la rutina del trámite. No pude encontrar esta mañana, un solo paciente que haya recibido sus medicamentos en tiempo y forma durante su ausencia. Porque si es que hubo secretaria en su ausencia, nadie se enteró.
En consulta, pude expresar mi indignación ante su proceder y le efectué un fuerte reclamo, no solo por nosotros, que pudimos comprar nuestros remedios sino por los otros pacientes abandonados, los sin voz, sin medicamentos y padeciendo enfermedades crónicas sin atención de la viajera.
Se negó a confeccionar mi receta digital y la de mi esposo, y esto también es grave…O sea, seguimos sin poder ejercer nuestro derecho a percibir los medicamentos.
Mi sobre estaba aún en el mismo box donde lo habla dejado la semana pasada. Esperaba como tantos otros, el fin de un viaje.
Mi familia se atiende en la Clínica de la Mujer y el Niño, hace más de 40 años y profesionales como la mencionada Dra. no le hacen bien a una Institución de la Salud como ésa.
Tampoco representan muy bien a PAMI. El médico de cabecera es EL PAMIll ¡Sentado frente al paciente, es el mismo PAMI! ¿Es que acaso no lo saben?
Mañana proseguiré mi trámite, ya en las Oficinas de PAMI, Goya. Por supuesto que tendré la opción de elegir nuevo médico, y que pediré la receta que me corresponde, pero no quería hacerlo sin contar abiertamente lo sucedido. No quiero pasar como si acá no pasó nada y yo sigo nueva etapa con nuevo médico. No soy de las que se callan las injusticias, o las irresponsabilidades de profesionales, que afectan a cientos de pacientes jubilados. Quiero vivir en un país donde reclamar lo justo no sea visto como un atrevimiento o un acto de osadía…Y más aún, ¡no quiero callar nada! cuando lo justo es para los más necesitados, y los que habiendo trabajado una vida deben conformarse en la vejez, con las migajas que dejaron los gobiernos de turno después de robarse sus cajas jubilatorias.

